La felicidad

La Asamblea General de la ONU, en la resolución 66/281 del 28 de junio de 2012, decretó al 20 de marzo como el Día Internacional de la Felicidad, para reconocer la relevancia de la felicidad y el bienestar como aspiraciones universales de los seres humanos y la importancia de su inclusión en las políticas de gobierno.

Estos días internacionales son con la finalidad de sensibilizar, concienciar, señalar que existe un problema sin resolver, un asunto importante y pendiente en las sociedades del mundo para que los gobiernos y los estados actúen o para que los ciudadanos lo exijan. Felicidad es una sensación de bienestar y realización que se percibe al alcanzar metas, deseos y propósitos; y para ello deben existir las posibilidades de realización.

Esta percepción, esta actitud ante la vida, es diferente en cada ser humano. El concepto de la felicidad es más bien difuso y su significado puede variar para distintas personas y culturas. Tiene mucho que ver con la interpretación que a través de los años y de las experiencias se tiene del mundo y de la vida. Pero es interesante observar a gente que ha sufrido y a pesar de ello tiene una actitud positiva y alegre.

En alguna ocasión leí que el esfuerzo de la mente en el individuo para observar lo que le rodea de una manera positiva o negativa es el mismo. Sin embargo, el resultado es totalmente diferente. Esta situación no es algo que se comprenda con la mente superficial, con el simple manejo de conceptos. Esto es algo que habita en la mente profunda, en el subconsciente, en el ser anterior. Y que debe ser alimentado por algún grado de comunicación del individuo consigo mismo. Un diálogo completamente sincero, sin sesgos, sin sentimientos negativos hacia sí mismo, a los demás o contra el mundo.

Aristóteles afirma que aun cuando la manera de vivir la vida es elegible, en tanto que somos seres naturales, tenemos una finalidad. Dicha finalidad es la felicidad a través de la trascendencia y el bien común. Para Nietzsche la felicidad es un camino inventado, impuesto. No es un mandato, pero puede ser una recomendación que, por último, dependerá de la voluntad de cada quien. La felicidad es posible cuando surge de las normas propias del individuo y será proporcional a su contenido y convicción.

La revista Selecciones entrevista en diciembre 2018 al doctor Tal Ben Shahar, Presidente del Consejo Consultivo del Instituto de Ciencias de la Felicidad de la Universidad TecMilenio, quien dice que no es un estado, pues en ocasiones podemos experimentar dolor, tristeza o decepción y seguir llevando una vida feliz en términos generales. La felicidad es alcanzar el bienestar de la persona en todas sus expresiones.

Lo anterior quiere decir que, para lograrla, hay que satisfacer las cinco caras del bienestar. La primera es la espiritual, tener un significado y un propósito, estar conscientes del aquí y el ahora. La segunda es la fisiológica: nutrición, ejercicio, contacto físico, sueño. La tercera es la intelectual, que implica sentir curiosidad, aprender cosas nuevas, leer, apreciar el arte. La cuarta son las relaciones intra e interpersonales. Y la quinta es el ámbito emocional, que comprende afrontar las emociones dolorosas y cultivar las placenteras.

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