Cuitláhuac, entre buenos y corruptos, incapaces y traidores

A cucharadas nos ha ido recetando Andrés Manuel López Obrador la cantaleta de que el Gobernador Cuitláhuac García Jiménez es un hombre honesto, mil veces honesto. Una receta que debería caer bien entre la población, pero que no ha cuajado adecuadamente en el imaginario colectivo.

El ser honesto es, sin embargo, es una de las mejores cualidades que podría tener un gobernante. Después de sexenios con puro hampón en la gubernatura, el tener un gobernador honesto debería ser aloe vera sobre la piel jarocha. Eso debería bastar para borrar de la memoria a los anteriores gobernadores… pero no es así porque no ha podido consolidar un adecuado equipo de trabajo.

En todos los gobiernos hay gente buena y gente mala, la naturaleza humana lo obliga. Quien diga que en tal o cual gobierno solo hubo gente buena y capaz, o está mintiendo deliberadamente o no tiene idea de nada.

Un gobierno, por tanto, se debe conformar con gente buena (no solo en el sentido de la bondad, sino de la capacidad, del emprendurismo, de la lealtad, del deseo de trascender), y curiosamente aguanta tener como colados a uno que otro corrupto.

Un gobierno con gente buena aguanta también que sin malicia se hayan incorporado unos cuantos incapaces.

Un gobierno con gente buena soporta incluso el tener unos cuantos desleales.

Sin embargo, ningún gobierno por mucha gente buena que tenga, puede trascender si aglutina a muchos corruptos, incapaces y desleales.

A esos hay que sacudírselos de una buena vez, a la buena o a la mala. No deben seguir haciendo daño al pueblo, no deben seguir socavando los pilares de un incipiente gobierno. No deben revolverse las manzanas buenas con las manzanas podridas porque terminarán todas echadas a perder.

Los esfuerzos de los buenos de Cuitláhuac se minimizan con las traiciones y deslealtades, con las filtraciones de los chaqueteros que buscan sacar raja política desde adentro, con los yerros de los ineptos que no tienen ni idea en qué están parados y aún así ocupan puestos de primer nivel.

Los Secretarios, sub secretarios, directores generales, directores de área, todos, absolutamente todos deberían ser evaluados por Cuitláhuac.

José Luis Lima Franco, Zenyazen Escobar, Ramos Alor, Guadalupe Osorno, Leslie Garibo, Elio Hernández, Hugo Gutiérrez y toda la chiquillada del gabinete serán evaluados en los próximos días y tendrán que pasar por la tara de Cuitláhuac.

El gobernador debe hacerlo, no sólo porque se diga una y otra vez en las columnas, sino porque a estas alturas debe estar consciente que en su equipo hay gente buena, capaz, inteligente y de valía, pero también tiene incrustados a varios corruptos, incapaces y desleales que seguirán minando su gobierno.

Nadie tiene la obligación de morirse en la raya con su primera elección. Las facturas políticas han sido pagadas, y de aquí en adelante el Gobernador debe aceptar que hacer cambios no es síntoma de debilidad ni aceptar que hasta en MORENA se equivocan.

O se quita de encima a las manzanas podridas o terminará en el mismo cesto de basura, tiznado, manchado y podrido.

@AtticussLicona