“¡No manches! la gente anda como si nada!”

Sólo después de que supo que la hermana de su amiga había sido contagiada de Coronavirus, cayó ese muro de escepticismo que es capaz de generar en muchos ciudadanos la cantidad de teorías alejadas de la pandemia y que hacen que vayan por las oficinas, por las calles, por los parques, en los centros de abastecimiento, como si nada.

Ese escepticismo que vemos en muchos expendios de alimentos, que va desde el señor que pela sin guantes y sin cubrebocas, las piñas; la señora y compañía que venden cocteles de fruta y jugos sin forma alguna de higiene; o del muchacho que anuncia sus verduras y legumbres en carretilla a todo pulmón, estando en ellos dos denominadores comunes:

1.- No parece preocuparles mucho la salud de sus clientes…

2.- A los clientes, no parece preocuparles mucho su salud…

La Mujer me pregunta si quiero jugo de naranja… le digo que lo lamento mucho, pero las condiciones en las que están vendiendo, me genera mucha desconfianza.

Es curioso, pero si en enero me hubiera hecho la misma pregunta, le hubiera respondido que sí, sin dudar, pero ahora, o más bien, después de esto, las cosas ya no deben de ser como lo eran antes del coronavirus… porque si no, no habrá valido la pena…

II

La llamaron al celular y la noticia fue un golpe emocional… si bien, ya tenía las sospechas, albergaba la esperanza de que sólo hubiera sido ese helado y el aire acondicionado del carro los que le estaban ocasionando malestares. “Tenía” Covid-19. Poco valió usar cubrebocas, hacer el ritual para entrar a la casa; pedirle a su hijo que esperara un poco más para saludarla; lavar su ropa de trabajo aparte y bajo determinadas condiciones; para acabar bañándose a conciencia… hoy, se ríe, porque todavía está a la espera de otro paquete de cubrebocas, sin contar con la máscara especial que iba a usar en cuanto percibiera las circunstancias para hacerlo…

Le grabo un videomensaje donde le digo que le mando toda mi “fuerza moral”, así como una estampita y en espera de que le hagan un rico mole de guajolote, así como lo recetó el doc… digo, el Gobernador de Puebla. No le hace mucha gracia mi mensaje… se entiende… está molesta, hasta cierto punto encabronada, su acento “defeño” se acentúa cuando expresa su malestar: “¡No manches! la gente anda como si nada!”

Esto me remite al informe dado en Google con respecto a la Movilidad Comunitaria… Veracruz es de los estados donde pareciera que poco les importan las medidas aplicadas en la Emergencia Sanitaria.

III

En la oficina, él llega con cubrebocas… es el único… y el único blanco de burlas…

En su oficina, ella llega con cubrebocas… es la única… y único blanco de burlas…

Esto ocurre en Xalapa… Ellos toman a conciencia el tema del Coronavirus… ¿por qué el resto de sus compañeros no? Hay muchas suposiciones, entre ellas, la forma tan laxa en que las autoridades estatales tomaron el asunto… si el gobernador pareciera en su forma de actuar que “esto” no parece tan serio, ¿para qué preocuparse por ello?

El escepticismo retador de la gente que camina en familia, sin guardar la sana distancia, que hace de todos sus días una tertulia con sus vecinos me hace recordar esa frase con acento “defeño”: “¡No manches! la gente anda como si nada!” y confirma lo que plantea Google y su Movilidad Comunitaria.

En serio que celebro la fortaleza de mi cuñada, mi Doctora Favorita, que forma parte de ese grupo de personas que están expuestas, no sólo a pacientes con Coronavirus, sino al escepticismo de mucha gente que cree que esto no es en serio… yo les digo que sí, que esto va en serio, y más cuando lo vivimos en casa…

 

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